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Borja Rodríguez sonríe en la cabina con los auriculares al cuello, bajo los focos de la pista, en blanco y negro

Sobre mí

Más de veinte años detrás de los platos

Me llamo Borja Rodríguez, soy de Madrid y empecé a pinchar con 12 años. Esto es quién soy y cómo trabajo una fiesta.

Me llamo Borja Rodríguez y soy de Madrid. Empecé a pinchar con 12 años. Con 14 ya tenía residencia en sesiones de tarde, y desde entonces no he dejado de hacerlo: son más de veinte años delante de una pista, y más de quince cobrando por ello.

Lo cuento así de claro porque es el dato que más me define y el que menos he contado hasta ahora. Un DJ de bodas y eventos no se improvisa el día que alguien te pide que pongas música en su fiesta. Se hace en muchas noches distintas, con públicos muy distintos, aprendiendo a mirar una pista y a saber qué le pasa.

De las sesiones de tarde a las salas grandes de Madrid

Mis primeras residencias fueron las sesiones de tarde de Elite Light en la sala Macumba, Euphoria en Moloko y La Botellita de Majadahonda. Después llegó la noche: Kapital, Fabrik, La Riviera (donde compartí cartel con Wally López), Penélope, La Nuit, Rococco, Colonial, Inn, But y Pacha Madrid. Durante cuatro años fui residente entre Mu|uM en temporada de invierno y Moloko Summer en verano.

Fuera de Madrid he pinchado por todo el país, y viví dos años en República Dominicana, donde actué y donde se me quedó dentro una forma de entender la música caribeña que ahora se nota en mis fiestas: la salsa, el merengue y la bachata no son «un momento latino», son una parte de la noche que sé llevar. En el verano de 2014 recorrí Mallorca de gira con Tumbalea New Experience, incluido BCM Planet Dance.

También he sido formador de DJs en varias escuelas. Enseñar a otros a leer una pista te obliga a poner palabras a lo que haces por instinto, y eso me ha hecho mejor DJ.

Por qué dejé las discotecas por los eventos

No fue una decisión de un día. Cada vez me llamaban más para bodas y fiestas privadas y, con el tiempo, entendí por qué me gustaban más.

En una discoteca el público viene ya elegido: todos han pagado por escuchar más o menos lo mismo. En una boda, en un cumpleaños o en una cena de empresa no. En la misma pista están los amigos que quieren reguetón, el tío que quiere a Julio Iglesias, los compañeros de trabajo que solo bailan si suena algo que cantar, y una abuela que se levanta con un pasodoble. Hacer que todos ellos bailen juntos durante horas es lo que yo llamo psicología de pista, y es lo más difícil y lo más bonito de este trabajo.

Lo que me motiva es sencillo: alguien confía en mí para un día importante de su vida o de su empresa, y mi trabajo es que al final de la noche ese alguien esté feliz y no haya tenido que preocuparse de nada. Esa responsabilidad me gusta.

Cómo trabajo una fiesta

Antes. Hablamos. Me contáis cómo sois, qué os gusta, qué no queréis oír ni por asomo, quién va a estar y qué momentos importan. En una boda os asesoro desde la ceremonia hasta la última canción de la barra libre; en un evento de empresa, desde la música de entrada hasta el cierre. Mantenemos contacto directo todo el tiempo, y unos diez días antes nos sentamos para cerrar el plan.

El día. Llego con tiempo. No trabajo solo: cuento con un equipo habitual de técnicos de sonido e iluminación y montadores, así que la parte técnica no la lleváis vosotros ni el espacio. Si el evento lo pide, se suman artistas para el directo: percusión, violín, saxo, animación.

En la pista. Aquí es donde se decide todo. Mezclo largo, en directo, sin listas cerradas: leo lo que pasa y voy hacia allí. Escucho peticiones, pero decido yo cuándo entran, porque la petición que cae en el momento equivocado vacía una pista. Y estoy pendiente de lo que no es música: de la coordinación con el catering, con el fotógrafo, con el espacio, de que el momento de la tarta llegue con la canción que tocaba.

Lo que dicen mis propios datos

No me gusta hablar de «experiencia» a secas, así que he mirado mi propio historial. Mi programa de DJ guarda cada canción que pincho y a qué hora:

  • Desde 2018 llevo más de 200 fiestas, con unas 120 canciones por noche y casi cinco horas de música cada una. Cerca de 1.941 canciones distintas han sonado en ellas.
  • El 50 % de mi repertorio ha sonado en una sola fiesta y nunca más (978 de 1.941 canciones). Es decir: cada fiesta tiene su música, no un repertorio que repito con otra pareja de nombres.
  • Y aun así hay canciones que casi siempre caen porque nunca fallan: Ella No Sigue Modas ha sonado en 81 de esas fiestas; Everytime We Touch ha sonado en 78 de esas fiestas; Sweet Caroline ha sonado en 73 de esas fiestas; Flying Free ha sonado en 73 de esas fiestas. Saber cuáles son y cuándo entran es parte del oficio. Las tenéis en las playlists.
  • La noche sube: la velocidad de lo que pincho crece desde la apertura de pista (122 BPM de mediana) hasta la última hora (128). No es casualidad, es cómo se construye una fiesta. Lo cuento con detalle en el arco de la noche.

Cuántas fiestas hago, y por qué no todas

En mis años más fuertes he llegado a hacer más de cincuenta bodas al año. Hoy hago menos, y es a propósito: tengo familia, dos hijas, y he decidido dar el tiempo que una fiesta merece a la gente con la que más encajo. No cojo todo lo que entra. El día que digo que sí, ese día es vuestro entero.

Dónde trabajo

Vivo en Madrid y es donde hago la mayoría de mis eventos: fincas de la sierra, del norte y del sur de la Comunidad, espacios de la ciudad y de las provincias de alrededor. Varias veces al año me desplazo por toda España (he pinchado en Sevilla, Cádiz, Ciudad Real, Barcelona, Valencia, Cantabria, Mallorca, Galicia, Salamanca, Valladolid, Burgos o Huesca), así que si vuestro evento no es en Madrid, preguntad igual.

Lo que dicen los que ya lo han vivido

Palabras de clientes reales.

Gracias por transmitir tantísima tranquilidad en momentos de caos, por estar tan encima incluso de otros proveedores para que sus partes también salieran bien, por tu flexibilidad con los cambios del día y la mirada de «Laura, tranquila, lo tengo todo bajo control».

Laura, mayo de 2026

Todos nos han dado la enhorabuena del fiestón que montamos.

Mónica, abril de 2022

No solo nos diste un fiestón, sino que también fuiste súper empático y cariñoso conmigo cuando lo necesitaba.

Blanca, mayo de 2025

Ha sido una tranquilidad tenerte ahí y delegar toda la parte de luces y sonido en alguien como tú.

Javier, diciembre de 2025

Clavaste todas y cada una de las canciones, alineaste totalmente con el mood de todos.

Laura, mayo de 2026

El mejor día de nuestras vidas. Mil gracias por ayudarnos tanto. Siempre súper recomendable.

Ana, boda en Ruidera

Ya estábamos tranquilos con tu cercanía y profesionalidad durante este tiempo, y no decepcionó lo más mínimo.

Javier, diciembre de 2025

Diste en el clavo con la música que pusiste.

Andrea, junio de 2025, Palacio Sofraga

Me encanta hablar de fiesta. ¿Hablamos?

Si habéis llegado hasta aquí es porque tenéis una fiesta entre manos. Contadme cómo la imagináis y os digo con sinceridad si puedo ayudaros.

Móvil y WhatsApp: +34 619 31 25 31 · Correo: info@djborjarodriguez.es